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Sympathy For Lady Vengeance, (Por Sonia)


La trama de este film es a ratos escalofriante y tiene un hilo argumental que viaja entre lo subrealista y lo terriblemente terrenal, pero ya han pasdo varios días desde que vi la peli, y lo cierto es que la trama, el argumetno y la sinopsis casi se me ha borrado de la cabeza, dejando sólo el rastro de una serie de fotográmas espectaculares, llenos de luz, sobras, colores e imágenes profundamente poéticas.

Es extraño pero, es como si la historia contada, dejara de tener importancia para que cobren absoluto protagonismo la luz, la imagen y la poesía visual.
La cinta está llena de violencia, pero con el paso de los días, la imágines violentas se han disipado de mi retina y ...creo que es la primera vez que al recordar una película, no recuerdo la historia sino más bien siento que hubiera asistido a un espectáculo de danza.

Sympathy For Lady Vengeance (Por David)


Podríamos decir que Wagner ha creado música para todos los momentos de la vida, para vivir, para sufrir, para matar o morir y para Park Chan-wook.

Park Chan-wook. director noir/tarantiniano, de la escuela Koreana nos conmueve con una película llena de leves movimientos violentos y estilísticos, es increíble como se puede hacer de la violencia y la sangre arte y ensayo cual pintor al unísono.
Ya nos demostró con Old Boy que en sus venas corre magia visual y aqui como todo maestro repite obseción: El secuestro. Pero es el envoltorio de su obra lo oríginal, lo grandioso, lo truculento en continuo flashback y efectos digitales oníricos; quizá la redención como salida moral es la parte que no convence en este film, queremos de una vez por todas que lo inmoral también tenga lugar en el cine, en la ficción claro está. Lo que si es de agradecer es ese humor negro, negrísimo, los destacados planos secuencia y los títulos de credito antológicos que recuerdan al mejor Saul Bass (James Bond).

Su protagonista femenina de estupenda actuación a lo Kill Bill es cruel y despiadada, como una bailarina de la venganza a ritmo de la tortura interminable y con el oportuno aderezo musical wagneriano nos sumerge en una oda de locura nunca vista.

Ahora la violencia tiene lugar, ocupa lugar, no como violencia y nada mas, sino como obra maestra cinematográfica, incómoda a ratos, pero estéticamente deslumbrante, completa en recursos y llena de sentidos.